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Ya
desde hace tiempo mi búsqueda se dirige a la realización de esculturas
partiendo de la aplicación de un "método riguroso", una
especie de "programa" que, realizado paso a paso, conduce al
nacimiento de la forma.
Primero he encontrado el método de la estratificación, después el de
la rotación (del cual han salido mis esculturas de geometría variable),
últimamente he encontrado un método que he querido llamar
“de las intersecciones
ortogonales”.
Este nuevo método consiste en cortar el material elegido siguiendo líneas
bien definidas trazadas sobre dos caras perpendiculares de un cubo o de
un paralelepípedo.
Imaginar a priori lo que será el resultado final de esta operación es
verdaderamente difícil, ya que el método de las intersecciones
ortogonales parece tener un poder creativo propio: por ello el resultado
es imprevisible a ciertos niveles; solamente cuando a los proyectos
sigue la ejecución se ve emerger del bloque toda clase de formas extrañas,
aéreas, sorprendentes, fascinantes.
Cada obra realizada con este método exige diferentes etapas de
preparación en un crescendo de emocionante suspense; búsqueda de las líneas
puras que se deben interseccionar ortogonalmente, preparación de los
equipamientos, ejecución final del corte propio y verdadero que
desemboca en la alegre emoción de mirar por primera vez una forma nueva,
que no hemos vista nunca antes, si el objeto satisface mis exigencias
estéticas y mis expectativas; o al contrario, la desilusión de ver un
objeto insignificante o banal.
En suma, una formidable secuencia de emociones extraordinarias a las
cuales no renunciaría por ninguna razón del mundo.
Es
así que he visto nacer la obra
sinusoide achatada (intersección ortogonal de una sinusoide
achatada con ella misma) o la espiral cuadrada (intersección ortogonal de una sinusoide
amortiguada con una cosinusoide amortiguada) o el "quarchio" ( intersección de un cuadrado con un círculo) y la
interesante espiral espacial
(intersección ortogonal de dos espirales) etcétera.
Pero lo más fascinante de este método consiste en la posibilidad de búsqueda
que me ofrece.
Estoy
convencido que mientras más numerosas son las posibilidades de aplicación
de un método, tanto más este es significativo.
Tengo
la sensación de haberme acercado de un paso más al núcleo fundamental
de la naturaleza, a su esencia primaria.
Marzo 1994
Guido Moretti
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