ESCULTURAS POR SEPARACIÓN: BUSCANDO OTRO EGIPTO

Pensando en Egipto y en su extraordinaria magia, en las pirámides y en el vivificante Nilo, en mi mente se imponen con fuerza dos figuras geométricas: el triángulo y la cosinusoide achatada que con sus sinuosidades, recuerda las curvas del río.
De estas sensaciones fuertes nace la idea de intersecar ortogonalmente el sencillo dibujo representado en el paralelepípedo.
Es sorprendente que a partir de esta intersección haya sido posible obtener seis culturas que están dotadas, en mi opinión, de una notable autonomía estética.
Aun más sorprendente ha sido el descubrimiento de que con los ocho elementos obtenidos de las esquinas del paralelepípedo primitivo pueden realizarse dos pirámides.
De esta manera, nada se desperdicia.
El paralelepípedo ha sido seccionado, destructurado y sucesivamente vuelto a ensamblar para obtener objetos dotados de un nivel estético superior y de un significativo poder de evocación.